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EL MINISTERIO DE CRISTO




La muerte de Jesús: Una meta de su ministerio

Cuando Moisés recibió la ley de Dios, tomó la sangre de las ofrendas encendidas y las ofrendas de paz y esparció la mitad de ella sobre el altar. Después de leer al pueblo el pacto y de obtener de ellos la promesa de obediencia, tomó la otra mitad de la sangre y la roció sobre el pueblo, diciendo: "He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas" (Ex. 24:8). Este antiguo pacto tiene relación con un sacrificio, mas no se menciona la remisión de los pecados.

El nuevo pacto en cambio es de manera específica un pacto de perdón. Dios prometió por medio de Jeremías un pacto nuevo en que escribiría su ley en los corazones de su pueblo, establecería una nueva relación íntima con ellos y no se acordaría más de su pecado (Jer.31:34). En el simbolismo de la copa, Jesús corrobora el cumplimiento de este nuevo pacto, cuyo objetivo es el perdón de los pecados. Además, este nuevo pacto sólo puede inaugurarse sobre la base de un sacrificio que no sería ya el sacrificio de becerros o cabras, sino el sacrificio del cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús.

La importancia de la resurrección.

1.  Testimonio - La resurrección estableció que las palabras de Jesús fueron ciertas, la resurrección fue predicha muchas veces por Jesús (Mr. 8:31; 9:9, 31; 10:34). Por medio de la resurrección, el Padre dio testimonio del hijo y testificó de su éxito (Hech. 2:32-33, 4:10-12; Rom. 1:2-4).

2.  Autoridad - La resurrección confirió a Jesús el derecho de gloria y proclamó su soberanía (Fil. 2:9-11). También le dio toda autoridad (Mat. 28:18-19; Jn. 17).

3.  Eficaz - Somos salvos por medio de la resurrección (Rom. 6:4; 1 Ped. 1:3).

4.  Victoria sobre la muerte (1 Cor. 15:55-58).

5.  La introducción de una nueva época en la historia de redención (Cristo como "las primicias"; 1 Cor. 15:20-23).

La resurrección es la clave entre los evangelios y el resto del NT. Sin la resurrección, nuestra fe no tiene fundamento (1 Cor. 15:11-19).

Características de la resurrección.

1. Histórica - Los evangelios dan testimonio de la tumba vacía y de que Jesús apareció a algunas personas (Hech. 1:3, 2:32; 1 Cor. 15:3-8).
2. Sobrenatural - Se encuentra en la resurrección la participación de Dios dentro de la historia (Hech. 2:33; Rom. 1:2-4).
3. Única - Cuando hablamos de la muerte/resurrección de Jesús tenemos que tomar en cuenta el hecho de que estos eventos tienen una naturaleza en la cual ellos no se pueden repetir. Jesús murió y resucitó "una vez para siempre" (Heb. 10:12).
4. Consumidor - La resurrección fue un aspecto prominente respecto a la esperanza mesiánica (Jn. 11:21-27).


Juan 12:44-50

44 Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

45 y el que me ve, ve al que me envió.

46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

47 Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

Esta sección del capítulo 12 de Juan contiene un resumen del ministerio de Jesús. Suele ser la última comunicación de Jesús con las multitudes registrada por Juan. En este resumen, Jesús muestra claramente su propósito en la tierra y la autoridad que tiene en pronunciar semejantes palabras. Según los otros evangelios, hubo un enfrentamiento con las autoridades en el templo aquel mismo día donde le preguntaron a Jesús acerca de Su autoridad en predicar.

Le preguntaron en qué nombre o bajo qué autoridad enseñaba. Jesús dijo que iba a responder si ellos primeros contestaban si el bautismo de Juan fue de Dios. No quisieron responder por temor y Jesús tampoco les respondió.

Pero ahora, frente a las multitudes por última vez como predicador de la verdad, Jesús exclama que ha venido como representante en la carne del Dios Altísimo y que su mensaje es auténtico.


La Relación revelada entre el Padre y el Hijo. Vs. 44-46

A. La fe en Jesús es en realidad una fe dupla. V. 44 No es fe en un hombre, sino en Dios mismo. Nuestra fe no termina en Cristo sino se extiende al Padre.

B. Jesús revela al Padre Celestial. V.45 Dios Padre se revela en la faz de Cristo (2Cor. 4:6) y es la imagen de su persona (Heb. 1:3). Dios tiene su trato con los hombres a través de un apoderado.

C. Jesús resplandece y nos guía a la esperanza. V. 46 Su carácter es de una luz que resplandece. Esta luz ofrece confort al creyente que no habita en las tinieblas y tiene la esperanza de un futuro brillante. 

Los Peligros de la falta de fe. Vs. 47-48

A. Los que escuchan la Verdad y no la creen están condenados. V. 47 Rechazar la Palabra de Dios equivale rechazar a Cristo. Nadie será juzgado según la ley de Dios si nunca llegó a recibir la ley de Dios (Ro. 2:12). Pero los que escuchan y rehúsan creer están condenados. Creer en Cristo es más que solo reconocimiento de quién Él es, verdadera fe requiere obediencia a la Palabra de Cristo. Este mismo sentir se expresa en (Jn. 3:18). El propósito de Cristo es “salvar al mundo”.

B. Los que rechazan la Palabra de Dios serán condenados en el juicio final. V. 48 Mientras Jesús suspendió el ejercicio de su derecho de juzgar para poder salvar al mundo, habrá un día cuando cada persona dará cuenta por su vida y por su aceptación o rechazo del mensaje de la salvación.

La autoridad de Cristo para demandar nuestra fe en su Palabra. Vs. 49-50

A. Jesucristo ha sido Enviado por Dios. V. 49. Su comisión viene directamente del Padre Celestial. Le he dado instrucciones en cuanto a lo que “puede decir” y lo que “debe decir”.


B. Los mandamientos de Dios son para vida eterna. V. 50 Estos mandamientos o instrucciones de Dios nos ofrecen vida que nunca terminará. Esto no quiere decir que el hombre natural no morirá, sino que después de la muerte física le espera una vida que no tiene fin y promete el gozo de estar con el Padre.